lunes, 29 de mayo de 2017

Desquererte

 Te quiero (todavía) como a los cachorrillos de perrito moxel y a los pequeños gatitos swansee... Quizá si todo fuera menos gris y las mujeres se te parecieran más (o yo me pareciera más a todas ellas), si las aceras y los filos de los cuchillos fueran menos aceras y un poco menos filos... si no lloviera tanto y pudieran escucharse ahí fuera las canciones que yo escucho en mi cabeza... o me dejaras verte aunque fuese una vez, sólo para comprobar que ya no eres más tú sino otra cosa y qué tanto me equivoco al recordarte... entonces a lo mejor yo ya no te querría y podría respirar y dejar de buscarte y con suerte de noche se acabaría

soñarte

soñarte

y soñarte...

¿Por qué te quiero aún, como a las amapolas y a los pequetuelos que hacen gorgoritos, borborigmos, trinos de pajarillo cuando tienen hambre o sed o andan faltos de besos, de caricias...? ¿Por qué no te me marchas ya, como los trenes a los doctores y la vida a los muertos y la suerte al que apuesta?

Lo cierto es que te quiero y no
quiero quererte más
si tú a mí no me quieres,
pero, chica, chiquísima,
¿qué quieres si quiero y
no puedo
y aunque pudiera
no sé si querría?

El amor es esto que me exalta y me desmoviliza las arterias encargadas de la seriedad y el espanto y sonreír a la cámara y decir que sí a las cosas como las señales de tráfico y los guardias que las abrazan y estudiar hasta las tantas y ser bueno con los señores que cruzan la calle, pagar mis impuestos, afeitarme a menudo y no decir que no y sí por favor y también muchas gracias.

No sé cómo desquererte, M. G.

And I try... and I try... and I try...

I can´t get no...

viernes, 26 de mayo de 2017

Bonita


A ella, que todavía.

Bonita.

Como cuando los niños.

Y cada vez que el sol.

Bonita.

Como estar.

Ser.

No rendirse.

Preciosa como el gesto.

Las ganas.

La vida.

La magia que hace flores de las flores.

Eterna así.

Tan.

Tú.

Sí.

Tan bonita.

Tan para el resto de mi vida.

Preciosa en el recuerdo.

Como un lienzo.

Bonita.

jueves, 25 de mayo de 2017

El amor como nos lo contaron

 Imagina sentir que llego a casa para compartirme con alguien de quien hace tiempo me cansé en secreto. No quiero tener que decir sí cuando quiero decir no. Ni que me llames a la cama porque tienes sueño. Ni que me exijas lo que me conviene. Ni regalarte flores, noches de hotel, pendientes, mentiras para que te sientas más mujer o una mujer distinta, para engañarte con la fantasía de que siendo quien eres ya me basta. Por ser tú. Por amarme. Pero es mentira. No.

 Quiero vivir la vida que nació conmigo sin que me obligues a renunciar a mi propia identidad ni a mis valores en nombre de un amor que ya es rutina (y aun cuando no lo fuera). No quiero tener que decirte lo guapa que estás, lo encantadora, cuando la realidad es que llevo mucho tiempo, más del que tú imaginas, viéndote desde lejos, cada vez más como algo que me arrastra, una pura costumbre carcelaria: que ya me sé tu cuerpo y me sé tus razones e inventar la sorpresa cuesta más cada día porque ni tú sorprendes ni a mí me apetece. No eres encantadora, eso acabó hace mucho. Y yo deseo a otras tantas, tantísimas mujeres cada día, a veces por la cruel razón de que ellas no son tú, precisamente. Ya ves, vaya putada. El amor es inmenso y tú te empeñas en hacer de él una isla: como si fueras para mí y yo para ti sin nadie y nada más alrededor que un ramo de cadenas a modo de consuelo por no haber elegido bien a tiempo o haber elegido y no ser capaces de elegir de nuevo. Lo repugnante de lo malo conocido.

 Quiero tirarme a otras. Todo el tiempo. Tu hermana entre ellas. Es más guapa que tú, más bonita que tú y más graciosa, pero me pareció que eso no iba a importarme, en un principio. Porque me enamoré de ti y eso era suficiente. Ahora lo cierto es que me duele verla: porque quizá fuese ella, pero ella llegó tarde... También me gusta la librera. Y la mitad de las cajeras chonis. Y la que pone multas bajo nuestra ventana. Y nuestra monitora de pilates. Y la hija de Martina, la de veinte, me enamora... imagina, todo lo que te niegas a admitir que ya intuyes. Supongo que lo sabes, pero te lo "confieso": cada vez que follamos pienso en otras. Y va a mucho peor, después de tantos años. No me pongo contigo. Antes sí. Ahora me cansas. Tus tetas no me gustan, por ejemplo. Nunca me convencieron. Pero te las cambiaba en mi cabeza. Mientras te las chupaba o me corría en ellas. No es culpa tuya, claro. Pero ocurre. Después de los hijos te has puesto más fea. Y yo no te lo digo. Me lo guardo. Para que no me llores y añadas más cansancio a la receta. Lo hago también por cariño, como el que se le tiene a una mascota.

 Hay tanto, tanto que no quieres saber y no imaginas, aunque sé que imaginas, y mucho. Tantas partes de mí que sólo das por hecho...

 Pero me quedo porque me da miedo. 

 Miedo de estar sin ti. Por todo lo que he visto. Ya no sé conectar de otra manera, llevamos tantos años que perdí la intuición para estas cosas; además, no me atrevo a deshacer todo el tinglado, y sé que tú tampoco. Da tremenda pereza. Es demasiado. Ya no somos tú y yo, sino un par de siameses. Y están los niños. Ellos nos disculpan. Por ahora. No sé qué haré cuando no nos separen, como una tregua amiga, los pañales, las horas de trabajo, las manos ocupadas en un presente loco que no deja pensar, levantar la cabeza, apuntar nuestra mirada hacia otros ojos... 

 Y menos mal.

 No vaya a ser que el amor nos sorprenda.   

miércoles, 24 de mayo de 2017

Mujeres que me aman


No te pasa que estás tan cansado
de tanta nada en todas, todas ellas,
de tan poquito dentro, de tan triste,
así que oyes sus voces
como un ruido,
sus cuerpos son... sus cuerpos
esa especie de risco, de muerte
inminente, 
putas gallinas locas,
y piensas (lo piensas):
"que alguien venga a salvarme",
no me des más la piel, no quiero
nada, estoy cansado y harto
de tanta tonta teta, de ese hueco
en sus almas, de que nunca me sepan
a nada más que nada, aire al aire
y cenizas, llévatelas de aquí,
piérdeme en un refugio
donde nadie haga ruido
y mueran las mujeres que me quieren,
todas las que detesto,
que se las lleve Dios o la tormenta,
no volver a sentir más vergüenza por ellas,
porque no pueden, no saben, no quieren
ser más de lo que son
y lo que son
no basta.

martes, 23 de mayo de 2017

Ex aequo

 Con Diego, en el Antico, está diciendo:

- Una mujer que me la chupe bien, una a la que le encante, que no le importe hacerlo mientras voy cogiendo el sueño todas las noches de nuestra vida juntos hasta el fin de los tiempos. Visto así es muy romántico, ¿eh? Yo le acariciaría el pelo, mientras tanto, porque hay que saber darles cariño. A una mujer como ésa podría aprender a amarla. Alguien que esté pero no esté. Sabes, que no moleste mucho...

- Ya, te entiendo- digo.

- Compartir una vida, por supuesto, pero teniendo cada uno la propia. Nada de reproches hasta las tantas por haber llegado tarde, por ejemplo; además, ¿qué coño significa “tarde”, si lo piensas? Me gusta el amor fácil. Follar, comer, dormir. Salir juntos de copas.

- No sé si pides mucho...

- ¡La encontraré, a esa mujer! ¡Mira el jodido Hugh Hefner! Hasta ahora todo ha sido soportar y soportar. Pero debe de haberla. De entre tantos millones, una mujer sencilla, una mujer segura de sí misma, que no me necesite para nada...

- ¿Me dejarás escribir sobre estas tonterías?- le interrumpo.

- Escribe lo que quieras. Total, me la suda.

- ¿Y si lo lee tu ex?

- ¡Que se vaya al carajo, mi ex!

- Sabes que aún somos amigos...

- Cuéntale lo que quieras. No me importa.

- De acuerdo, entonces- digo, ligera pausa-. ¿Puedo tirármela ya, por cierto? Desde que lo dejasteis he estado esperando, por no entrometerme, ¿sabes? Soy un buen amigo.

- Tíratela, si se deja- Diego hace un gesto con la mano-. Por mí bien. Pero si empieza a hablarte del tamaño de mi polla no hagas caso, es una puta resentida.

- ¿Tan pequeña la tienes?

- No me estás escuchando: ¡es una puta resentida!

- Vaya, eres un pichacorta, quien lo hubiera...

- Al final te hostiaré, ya verás...

lunes, 22 de mayo de 2017

Ésta va para ti

 Me vienes a la mente y sigues siendo como una primavera, la misma primavera larga y guapa de los típicos poetas. Pero es verdad. Me acuerdo de tus ojos, sobre todo de tus ojos como almendras, solares, profundos, perfectos, el sabor de tus labios, el tacto de tu piel cuando rozaba la mía. Lo bonita que podías llegar a ser en todo. Supongo que aún lo eres, incluso aunque ahora sea otro a quien riegues las flores y yo a veces me acuerde de olvidarte y me vista y me pierda por las calles a ver si encuentro a alguna con un nombre en dos sílabas que empiece por tu letra y no termine nunca.  

sábado, 20 de mayo de 2017

No me dejes (ser bueno)

 Decir que te adoro es tan sólo un preludio: las bodas, las horas, los besos que no acaban en milagro... Dame de ti lo que me vuelve loco (y lo demás es nada, una nana vacía).

 Quiero sólo tu coño y su esperanza, tu cuerpo todo como un dolor que no se cure nunca. No me dejes ser bueno contigo. Pide que te revele, déjate acorralar entre mi vientre y tu miedo, abandona el refugio al que acostumbras, abre los labios y cierra los ojos: quiero llegarte al alma por la base, arrancar de raíz todos tus pensamientos y llenarte de vida hasta la entraña.

 Quiero que sea contigo, dentro de ti, sobre tu piel desnuda, como una danza alrededor del fuego con su centro en tu boca, en tus ojos brillantes como soles... Dame tu culo abierto, sedicioso, hazlo a modo de insulto a la cara de Dios y los poetas, quiéreme desde allí, como te adoro yo desde mi esquina a través de las palmas de mis manos... 

 Y si te dejo sostener mi corazón -por un segundo-, encuentra esa razón que necesito...