viernes, 21 de julio de 2017

Chiquísima

 Chica, mi chica, mujerísima primera dama de mis cosas, ¿dónde te escondes y por qué de mí de esa manera fija, inquebrantablemente cruel con lo que fuimos? Sabes que no he dejado de buscarte en sueños, como el niño a la madre y las piedras al suelo; eres a mi memoria como un punto de luz tan sostenido en alto como un sol e igual de esplendorosamente limpio, claro, perfecto. ¿Soy algo todavía, quiero decir al menos un reflejo imperfecto del otro que era, o ya me has olvidado, mezclado con los restos polvóreos de la luna nueva y esparcido en la aurora como esquirlas de hueso?

 Tengo esta primavera y este duelo conjuntos, hijos uno del otro, y allá fuera, en el mundo, todo dice tu nombre: cada esquina y su estatua, estás en todas las gargantas, te encuentro en dos de cada tres espejos, en las cartas que me llegan, los ojos vidriosos de las palomas muertas y la mirada esplendorosa de los niños, eres el centro colosal de mi universo, su galaxia más nítida y rotunda, ¿por qué entonces no vuelves y me rindes, me tomas, me engarzas y me enganchas a tu posta, con una soga al poste de tu cuello y no me dejas más hasta que acabe?, y hasta después vigílame la muerte, para que no me pierda en la Laguna cuando tenga que esperarte al otro lado...

jueves, 20 de julio de 2017

Cualquier mujer que no se te parezca



"Love is like a dyin' ember
and only memories remain..."

(Willie Nelson)

 Se nos regalan apenas unas horas y a veces encontramos con quién compartirlas. La mayor parte del tiempo, en todo caso, caminamos en círculos, sabiendo que los labios que besamos son apuestas perdidas, que los ojos que sueñas no son los que miras, sino aquellos otros, tan lejanos, tan tristes. Uno amasa un montón de recuerdos y luego... es casi como echar al fuego a un niño. Igual de cruel, tal vez un poco más... 

 Cualquier mujer que no se te parezca estará bien: una de pelo lacio y ojos negros. Luego qué más. Vivir como si nada, con nada más que menos que una amiga, apenas una amante de entretiempo, mientras llegan noticias de otra parte. Aprendes que no hay forma de olvidar a conciencia. Y que el amor es eterno cuando acaba.

Origen


Amor,
como un milagro,
 a través de las horas que perdimos,
vuelve, volver es fácil, sólo
contar los pasos al revés,
correr a popa, deshacer los finales,
las excusas, y recoger el fruto
que sembraste.

Un tornado que agarras
por la cola,
la última nota del último acto,
son sólo otras maneras del comienzo:
regresar es empezar a darse cuenta
de por qué los inviernos
están llenos de flores.

Tabú

 Cada vez que hablo del tema con una mujer... la mayoría... bueno, es una locura... si les preguntas qué les gusta... qué les atrae de un hombre... tienes que oír las respuestas... ¡Joder, cuando a mí me preguntan qué me gusta de una mujer digo el coño y las tetas! ¿No es así? ¡Eso es lo que a uno le entusiasma! Y si además la chica es agradable, una tía genial, pues eso que te llevas... Pero las mujeres, no. Las mujeres dan vueltas y vueltas. “Me gustan las manos de un hombre”, contestan, “Que lleve las uñas limpias”, “Que se duche”. ¡No, no, no, mis pequeñas! ¡Lo que estoy preguntando es qué os gusta de un cuerpo! Entonces dudan, dicen, tal vez: “Bueno, que sea ancho de hombros”, o “Que sepa llevarte...” ¡Que sepa llevarte! ¿Llevarte adónde? Luego está la del “Que sea cariñoso, detallista”, “Que no vaya con prisas”. Pero, preciosas: ¡la verga! ¡La verga, señoritas! ¿Ninguna va a mencionarla? Como si no importase... Entonces sí te dicen, como quien se tira un pedo en misa: “Bueno, si la tiene anchita, mejor que mejor”, “A nadie le amarga un dulce, jaja, jiji”. Pero en el fondo parece que la cuestión del tamaño no importase. A veces tengo la impresión de que una inmensa mayoría de mujeres adultas ni siquiera sabe qué le atrae exactamente de un hombre. Manejan apenas nociones vagas, imprecisas... como si nunca se hubieran parado a pensarlo. “¡Es que no sé!”, te dicen, “es un poco todo...” Un poco todo, ya... Lo más escandaloso que se atreven a mencionar es el culo, y eso como quien pide disculpas. Por último, te queda la impresión de que las mujeres que hablan más abiertamente de sus preferencias, estuvieran impostando. No puedes evitar pensar que mientras confiesan cuánto les gusta comerse una verga a la vez estuvieran peleando  con alguien, o contra algo...

 “A mí lo que me excita es gustarles a ellos”, me dijo ella, una vez. Y de algún modo creo que ésa es la respuesta más parecida a la verdad del asunto.   

miércoles, 19 de julio de 2017

Sangre de tu sombra


Es sangre de tu sombra,
-azul oscuro-,
hambre de apariciones
y reencuentros,
contigo al otro lado del espejo,
Reina de Corazones
sin cabeza,
Alicia arrepentida,
hija de puta.

martes, 18 de julio de 2017

(Todavía no) un reflejo

 Es como cuando caminas: pones un pie delante, entonces pasan cosas... pero un pie delante deja otro detrás. Si sabes perdonar, nunca perdonas. Porque no tienes que hacerlo. Como mear en el río, el pis se va, se pierde y ahora estás en otra parte y tienes hambre... Si te esfuerzas, entonces hay algo que no has entendido. Me parece. Y salir a buscar es dejar que te encuentren... 

Apriétala

 Trabar tus mulos, separarte las piernas hasta que sientas la punzada de dolor en las ingles, morderte la boca, los pechos, marcarte y entonces... ¡Raaaaac! ¡Todo para dentro! ¡Como el potito de los niños! ¡Así se hace el amor donde los hombres! ¡Bravo, Carlos! Con la exquisita sutileza del que sabe cómo acariciar la piel de una mujer, cómo tensar su carne... sin deslices románticos pero con ellos, con cierta parte de ellos, lo que hace dulce al dulce, esa punta de miel en los labios... La mayoría de las mujeres desea que las conquisten, que las tomen como un explorador reclama un territorio virgen. Muñecas y prostitutas pueblan las fantasías de uno y otro sexo. ¿Por qué? Porque el cuerpo de una mujer está concebido para ser reificado, para volverse objeto por momentos. Es un maravilloso receptor, el cuerpo femenino, un acumulador de inefable energía. A la mujer se le da, se le entrega todo lo que tengas dentro. Tan blanda y poderosa y perversa en el fondo. Hay hombres que se asustan. Temen hacerles daño. Se contienen. Y eso porque no entienden que en su aparente languidez la mujer sigue al mando. ¡Son tus deberes, idiota! No te preocupes por ella, sólo túmbala, tómala, inúndala, puéblala con las yemas de tus dedos, las palmas de tus manos, hazla nueva. Apriétaselo todo, apriétaselo fuerte. Ella sabrá como darte las gracias...  

lunes, 17 de julio de 2017

No me dejes sin días

 Qué has hecho, mi dulcísima chiquilla, mi loca, mi ex amiga... Adónde voy ahora, sin ti, sin tu risa y tu roce y tus cosas de extraña estrella o rosa pálida inocente, llévame contigo, viajémonos juntos, no se nos queden pasiones pendientes, ni horas ni cuentos turbios, llenos de madrugada... Te miss you so much more, fugacísima extranjera, princesa del deshielo, dejadora... echo de menos ser contigo dos más otros dos: un par de querubines tan tuyos, tan míos, tan fondo de tintero, tan a punto estuvimos... me matan estas ganas de encontrar tus colores, de que me busques, me acometas, en nuestra antigua esquina, bajo el cielo estrellado, sobre el capó de un coche, contra la verja de un jardín a oscuras, como un fantasma-amante, de la nada.... Quiéreme desde lejos, improvisa una carta y mándala por gato, dime que todavía, jura que toda entera... no me dejes sin días, mariposa inconsciente, nadie te querrá más, ni mejor...

 ...ni tan tanto. 

La del amigo

 Mira, si vas a respetar sólo por respetar, hazte monje de clausura. Yo creo que la felicidad está en cualquier parte, y eso incluye las parejas de tus amigos. No puedes ir por ahí absteniéndote de amar, si entiendes lo que digo. ¿Son cosas, las mujeres? ¿Vienen con garantía? Si te enamoras de la mujer de alguien... lo normal es que se la levantes. Que se la quites, si puedes. Claro que hablo de amor. De amor y no de cualquier cosa. Si sólo te la pone dura, entonces eres un hijo de puta. ¿Ves la diferencia? Algunos hombres piensan que su pareja es algo a lo que pueden mear encima, y esto no funciona de ese modo. No puedes obligarlas... Así que si tu mujer es la mujer de mi vida, ve despidiéndote. Si se deja llevar, me la llevo -y a ellas les gusta dejarse llevar, al menos cuando se trata de mí-. He conocido algunas que estaban poco menos que suplicando un rescate. Soy muy sensible a esa clase de historias. No soporto ver a una mujer viviendo como en una cárcel. Considérame la llave para todos los cerrojos. El perejil para todas las salas. La verga para todas... para todas. Eso. Creo en el Amor, en la pasión que surge inevitable. Soy el mejor de la clase y tu mujer es la nota más alta. Más vale que la guardes bajo llave. Que la pintes del color de la pared y la coloques de pie junto a la lámpara. Llevo mal estar soñándole las tetas: lo que me gustaría de verdad sería comérselas. La última vez, mientras almorzábamos, no paré de imaginarnos juntando nuestras lenguas, y tú estabas allí y no parabas de hablar, en plan amigo de toda la vida, mientras mi mirada iba de la boca de tu novia al quiebro de su torso bajo la camiseta al estirar la mano para servirse la salsa tzatziki. Y luego todas esas bromas. Tú y yo lo sabemos. Las bromas de mierda. Lo que significan. Ella también, no es tonta. Difícil resistirse. Sobre todo cuando sé que ella lo quiere, se ofrece, me desea. Si tengo que elegir entre un coño o un amigo...

 La próxima vez búscate una más fea. 

domingo, 16 de julio de 2017

DELITO SI FALTAS, LA ENTREVISTA- TERCERA Y ÚLTIMA PARTE-

[Nota: se trata de una selección de entre todas las cartas (unas cuantas decenas) que han ido llegándome desde la segunda parte de esta misma entrevista; salvo algún detalle ortográfico y de estilo que he corregido en según qué casos por pura compasión, las cartas están íntegras, y por supuesto TODOS los nombres son ficticios, así como las ciudades de l@s remitentes.]


Pregunta Claudia V. (Barcelona)

- ¿Qué opinas de la creación de la mujer, ha sido la mejor invención o un castigo divino?

Nada de castigo, y aún menos divino. La mujer es lo que más me gusta. En cierto modo lo mejor del mundo. En muchos sentidos su existencia justifica la vida misma. En términos generales son mejores que el hombre. Más completas. Más perfectas. Para mí son el futuro del mundo, si tiene alguno. En cuanto a la mujer como objeto de deseo, creo incluso que hubiera bastado con hacerla bastante menos bonita. A veces es demasiado y uno pierde la cabeza... Hay mujeres tan bonitas que pueden volverte loco, son casi un peligro. En ese sentido es casi un abuso... porque el hombre... difícilmente puede competir con eso, hacer abstracción, defenderse...

- ¿Qué es lo que te hace más feliz en la vida?

Mirar hacia dentro. Que es hacia fuera también.

- ¿Cómo te ves dentro de 30 o 40 años?

No pienso en esos términos. Es un plazo demasiado largo. Vamos a dejar que pasen cosas, que sucedan ellas.

- ¿Qué autor literario admiras?

Unos cuantos. No es admiración, sino que me alegro de haberlos conocido: Walt Whitman, Henry Miller, Oscar Wilde, Proust, Knut Hamsun, Dostoievski, Sherwood Anderson, Ralph Waldo Emerson, Carson McCullers, Hemingway, García Márquez, Juan Rulfo, Alice Munro, Witold Gombrowicz, André Gide, Thoreau... me dejo algunos, y obras concretas de autores como Bohumil Hrabal, Orhan Pamuk, Günter Grass, Patrick Modiano... joder, incluso Agatha Christie y autores de literatura infantil como Angela Sommer-Bodenburg, ¿alguien ha leído El Pequeño Vampiro? Pues eso... y títulos del cómic europeo, autores como Tomé y Janry, Hergé...

- ¿Qué canción te emociona?

Brown eyed girl, de Van Morrison. Good Vibrations, de los Beach Boys. For what it´s worth, de Buffalo Springfield. She belongs to me, de Dylan... de Dylan muchas, en realidad... como de Van Morrison...

Pregunta Noelia C (Jaén)

- ¿Para quién escribes?

Sobre todo para mí. A veces para ella. Es una ella que viene ser una mezcla... de varias ellas...

- ¿El sexo es lo más importante para ti en la vida?

No. Sólo lo segundo más importante.

- ¿Qué has estudiado?

Jardinería. Pero no trabajo de eso...

- ¿Cuáles son tus metas como escritor? ¿Tienes algún objetivo concreto?

Me encantaría que me diera para comer. Para eso tenéis que comprar mucho el libro...

- ¿Tienes un tipo ideal de mujer?

Sí. Pero como dije en otra parte, no voy a describirla, que se enfadan las otras...

- ¿Piensas en serio todo lo que dices en tus historias?

Sí. Incluso lo peor que hayas leído.

Pregunta Clara (Gijón)

- ¿Te casas conmigo? Soy rica y estoy muy aburrida.

Cuando quieras. Y sin verte.

Pregunta Alma (Madrid)

- ¿Eres tan gilipollas como a mí me parece?

Seguro. Y más. Besos para ti también.

Pregunta Izaskun (Guipúzcoa)

- Compré tu libro y me gustó bastante; la poesía, sobre todo. ¿Para cuándo el siguiente? ¡Gracias por compartirte!

Lo próximo quiero que sea un texto largo. Ya estoy con ello. Y con otros proyectos... De nada, Izaskun. Si quieres compartirte tú, vuelve a escribirme...

Pregunta Macarena (Valencia)

¿Eres una mujer?

- Sí. Pero sólo por las tardes. Las mañanas las dedico a afeitarme enterito.

Pregunta Sofía (Salamanca)

- Fóllame, Carlos.

Eso no es una pregunta, pero tiene respuesta.

Pregunta Silvia (Badajoz)

- ¿Qué es lo más difícil de escribir relatos?

Sentarse a hacerlo. De verdad. Lo demás sale solo.

- ¿Te gusta Raymond Carver?

No demasiado, no.

- ¿Y Foster Wallace?

Él tampoco. Me gustan los relatos de H.P. Lovecraft. Y la mayoría de los pitufos, cuando no aparece Gargamel.

Pregunta Jacobo (Oviedo)

- ¿Algún consejo para un escritor que empieza?

No, nada de consejos. Bueno, no mezcles helado de vainilla con aceite de oliva, porque es asqueroso. Una guarrada auténtica. No es un consejo para escritores, es para que no te cagues encima.

Pregunta Adriana (Lugo)

- ¿Leíste Cincuenta sombras de Grey?

No. Iba a sacar la película para matarme a pajas, pero me dijeron que tampoco merece la pena.

Pregunta Rodrigo (Segovia)

- ¿Para cuándo otro libro?

Como dije, espero que de aquí a no demasiado.

Pregunta Elvira (Tarragona)

- ¿Cuándo piensas venir a Tarragona?

Si tú invitas, mañana mismo.

Pregunta José Carlos (Ciudad Real)

- No me gusta lo que escribes. Eres un asqueroso. Se nota que no tienes hijos porque si los tuvieras no serías tan cerdo.

Muy bien, José Carlos. Y ahora a la camita.

Pregunta Miriam (Jerez de la Frontera)

- ¿Estás casado?

No. Manda foto.

Pregunta Mariam G. (Buenos Aires)

- ¿Decime qué te pasa a vos con las minas? ¿Sos realmente un tarado o sólo te lo hacés? Aclarame el misterio.

Sólo finjo. En realidad me llamo Ajneska, soy doctora en antropología, y estoy realizando un estudio a gran escala sobre respuestas sexuales condicionadas en hembras fértiles del género Homo Sapiens Sapiens a través de la palabra escrita, así como su efecto colateral en la correspondiente pareja masculina (o no). Pero no lo cuentes por ahí que me jodes.

[Y hasta aquí la entrevista, por el momento. Las cartas que reciba a partir de ahora tendrán que esperar a la siguiente, o continuaré respondiéndolas de forma privada. ¡Muchas gracias a tod@s!]

Sólo una mujer

 Una mujer es sólo una mujer. Muy al fondo de todo sabes que no es culpa de nadie o sólo tuya. Cada vez que la recuerdes entre flores deja pasar su imagen, acuérdate del grito y el portazo, de las noches a solas con ella- casi podía escucharse el llanto de la luna-, una sima tan honda entre dos cuerpos... Cuando no queda nada, no queda nada más que todo lo que falta. Una mujer es sólo una mujer y un hombre es sólo un perro. Tenemos siempre esa querencia ciega por la apuesta más alta... y al terminar nos llena siempre la boca un cierto gusto a muerte. La herida de la experiencia. Pero la herida es sólo la parte más pequeña, nunca es el tajo en sí, sino el recuerdo, lo que hacemos con ello: eso es lo que nos mata. Una mujer es sólo una mujer y un hombre es sólo un niño. El amor es un hambre y un arma. La carga de profundidad llega después, una muerte más tarde. Sigues contando días, cumples vida. Con el tiempo aprendes a sentir como a atarte los zapatos, cada vez lo haces mejor, que significa peor y de forma más triste, como cuando te quedas sólo por no irte o te escondes... para que te encuentren.

viernes, 14 de julio de 2017

La herida que empezaste


Tu vientre está
pletórico de estrellas,
colmado de futuro 
-junto a otro-;
descanso sobre el blando,
cierro los ojos, sueño,
y eres tú quien dibuja
las formas, todavía,
desgastado el recuerdo
pero fija, indeleble,
no te me acabas nunca,
no te cierras
y apagas,
sino gritas
más alto,
sajas la cicatriz
-rastro de tu sevicia-,
besas la misma
herida que empezaste
y sonríes.

jueves, 13 de julio de 2017

Entre vosotras y yo (II)

 Entre vosotras y yo... lo que creo es que el modelo de pareja no funciona. Funcionó (y habría que ver de qué manera triste) para nuestros abuelos, para nuestros padres algo menos y a los que nacimos entre los setenta y los ochenta ya no nos convence. Por no hablar de las generaciones más recientes. Elegir a una sola persona, un único ser humano con el que encerrarse bajo el mismo techo durante los próximos treinta o cuarenta años es de locos. De locos e imbéciles. Negarse así a todo el resto, cerrar las puertas. Comprometer la propia sexualidad de esa manera. No hay cuerpo que aguante un examen tan largo. Y así nos va. Sesenta y pico por ciento de divorcios en España. Un porcentaje elevadísimo de hijos ilegítimos por todas partes. Frustración, inapetencia, hastío, hartazgo y resentimiento soterrado. Porque no os aguantáis el uno al otro, tremendos mentirosos del feliz amor fingido. Pero aunque a la deriva, el barco debe ir... Y por cada pareja que se atreve a romper, hay otras doscientas que están firmando los papeles ahora mismo. Todo tan comme il faut. Porque lo dijo el abuelo. Porque tus padres lo hicieron. Porque siempre lo imaginaste de esa forma. Porque eres retrasado con honores. ¡Elegir a una sola persona! Ya tengo comprobado que, salvo casos de idiocia profunda, la compatibilidad se desvanece con el tiempo. Y es lo justo y normal. Qué esperábamos. Claro que todos conocemos a la típica pareja de cretinos que aún después de quince años parecen conejos... pero basta sentarte con ellos dos minutos para certificar que no dan para más. De verdad, haced la prueba, dejad que os cuenten. Descubriréis que ella suele ser estúpida y él un tremendo dependiente emocional. Y a a la inversa. Vergüenza ajena. Luego está la inversión realizada, que ésa es otra: en esperanzas, capital... más la cuestión de los hijos. Así que no es amor, vuestro amor, es cobardía. Es un adónde coño voy yo ahora sin ella. Qué será de los niños y de mí, si éste se larga... Todo muy triste y sórdido. Como una peli mala. Y así se aguantan carros y carretas (humillaciones y maltratos varios). ¡Bravo, tortolitos! Pero aún hay esperanza. ¿Habéis observado lo que pasa con las divorciadas de mediana edad? Y me refiero a ellas porque el cambio es más notorio. Durante un tiempo son las más perfectas folladoras y están felices, felices, felices... ¿Hombres? ¡Lejos de mí! Y así da gusto. Es como si aprendieran. De hecho aprenden. Locas porque las saquen de paseo, pero sin compromiso, que ya tuvieron bastante con lo suyo. Maravillosos ejemplares de empoderamiento espontáneo, desinhibición y exuberancia animal. Quizá un poco más viejas, pero es el precio a pagar. Con treinta estaban ciegas. Se las comía el instinto. Y eligieron -mal-, como la mayoría. Tremenda cura a base de jarabe de experiencia. Con un hueso de amor en la garganta. 

 Tomad nota.

Entre vosotras y yo (I)

 Entre vosotras y yo, chicas, ahora que nadie nos escucha, decidme la verdad: sois un coñazo, casi todas, ¿no es cierto? La gran mayoría. ¡Y antes de revolveros, seguid leyendo! Por un segundo. Pensad en vuestras amigas. Venga, que sí. Que Paula lo es. Y Margarita. También Elena, aunque lo disimule... ¿Qué os hace diferentes? En serio, miradme a los ojos. No os enfadéis aún. Vamos a ser sinceros. En cuanto a los hombres, cada vez que decidís ir en serio con uno os volvéis un infierno en la Tierra. Cada vez que elegís, decís: “éste es el mío”... Reconoced que os encanta acaparar su vida, la del tipo. De un modo u otro así es como funcionáis. Tú misma. Detén ese impulso loco de negarlo. Mira dentro de ti. Ya sé que duele. Escuece. Pero te trato con cariño, sólo estamos hablando. ¿Ves a esa loca? Ésa eres tú cuando te enfadas. La gritadora histérica que monta una escena. La que pasa en silencio cuatro días. Eso es chantaje emocional. Los llantos, los avisos. El “tú verás si sales”. El “no me pasa nada”. El “deberías saberlo”. Sois un tremendo coñazo forrado en oro. Y lo sabéis. Las más listas de entre vosotras son conscientes, aunque lo callen. Aunque se indignen. Si no fuerais tan bonitas no os aguantaría ni Dios. Vamos a suponer que hay excepciones. Concedido. Pero la inmensa mayoría sois bastante insufribles en los peores momentos. Imaginad que no fuerais hermosas. Insisto. ¿Quién querría una mujer? ¿Y para qué? Nadie, jamás y nunca, ningún hombre. 

 Y las que lo negáis, sois las peores.

Trátala bien (II)

 Miente como un cabrón. Todo el tiempo que puedas: sobre sus kilos de más, cómo le cae la ropa, tus intenciones con ella, el futuro, cuánto te gustan los niños... Miente hasta que tengas que encerrarte en el baño a partirte de risa, te lo digo en serio. No vayas de señor de los convites, de galán, de caballero de bruñida armadura, porque te joderán, van a joderte si te dejas, todas ellas, mucho más pronto que tarde, y entonces lamentarás esos ramos de flores, las cenas con velitas y tu pose de Rodolfo Valentino. Callejón sin salida y medalla al hartazgo. Olé tus huevos. Conquístalas y lárgate. Sé un Alejandro de los coños, pero vuelve a tu casa, jamás les montes guardia, no seas lameculos. Llegar y besar el santo. Tocata y fuga. Una o dos veces, máximo, de la cocina al catre y del catre a la calle. Sigue mintiendo, ellas saben que mientes. Tú no dejes de hacerlo. Sin pillarte los dedos. No la llames cariño. No la llames amor. Ni siquiera la llames. No te montes películas. No fantasees con ella. Folla con otras cada vez que puedas. Reparte tu atención. Falla de vez en cuando: a la tercera cita déjala tirada, hazla esperar, no te presentes, discúlpate después (pero que llame ella). Que sea un sí pero no. Que dude siempre. Puestos a dar por culo, tú el primero. Porque si cedes aunque sólo sea un milímetro... despídete de todo lo que es bueno. Una mujer es un bulldozer, una apisonadora, trece tormentas juntas. Pondrá patas arriba tu refugio, lo querrá todo y más (dirá que no, al principio, todas dicen que no, no soy así, no soy como las otras...). Te dejará sin aire y sin espacio. Y cuando quieras darte cuenta no sabrás con quién hablas: tu dulce mujercita hecha una fiera, una muñeca demoníaca e histérica. Cualquiera de ellas es igual al resto, incluso la más fina señorita, la más feérica dama de los bosques: cuando se quite la máscara, ve rezando lo que sepas.

miércoles, 12 de julio de 2017

Todo lo que nace (sonata post-invierno)


Como si no supiéramos que todo lo que nace...,
aventamos las velas, cambiamos el rumbo,
damos la espalda a los que nos dejaron,
volvemos a inventarnos una vida,
nos lanzamos de nuevo a las canciones, 
las esquinas, los besos otra vez, otra vez 
las caricias, éste soy yo, ésta eres tú, 
y esto mi corazón, mátalo con cuidado, 
como una apuesta loca o el paseo de una noria, 
de vuelta a lo más alto y sin paracaídas, 
con un dolor de fondo como voz de marea, 
un sostenido azul o paisaje de invierno, 
con los huesos calados hasta el tuétano, 
mucho menos ingenuos, más crecidos, 
más cínicos, también, más descreídos, 
tratamos de ofrecernos como vírgenes, 
pero a esta altura somos sólo la parte 
que nos sobra, sangre y promesas rotas, 
palimpsestos andantes, cántaros a la fuente, 
un par de alas quemadas sin su pájaro, 
-y aún algo nos mueve a seguir intentándolo, 
como si no supiéramos que todo lo que nace...-

Mujeres vacías

 Yo nunca me he cansado de mujeres vacías. Es más, las adoro. Las mujeres vacías son el mayor tesoro sobre esta Tierra madre. A una mujer vacía la toreas más fácil. Una mujer con cerebro de tordo no da tantos problemas y folla hasta que tú le digas basta. Cada vez que conozco a una mujer estúpida, la colmo de regalos. Le alcanzo la luna. Por suerte para mí, la luna es cualquier cosa: un collar, una cena, una entrada de cine... Las lisiadas mentales se venden barato y las atrae todo lo que brilla. Adoro a la mujer imbécil porque no me obliga a esperar nada de ella. Una mujer así es tan sólo funda, como los discos de algunos grupos indies... Y en la cama son diosas. Suelen serlo. Una cuestión de fondo evolutiva: es para compensar su tremenda carencia. La próxima vez que te cruces con una cretina, fíjate en el detalle: cómo domina su cuerpo. Hay una relación de proporción inversa entre la inteligencia y la conciencia corporal. La mujer brillante suele hacer el ridículo cuando intenta mostrarse deseable. Imposta demasiado. Todo le queda grande, su papel como hembra, como reclamo para el macho. Recuerdo una en concreto... intentó conquistarme, hace unos años... lo hizo tan mal, dios mío... sentí vergüenza ajena. Una tipa brillante, una crack. Saturada de libros, de literatura. Que son las que más y peor me espantan: las culturetas, las listas de la clase, especie de frígidas, féminas preternaturales... Quizá pensó que porque yo solía leer... Se acercó a mí a través de sus autores preferidos, que es la peor manera de acercarse a un hombre, pero éstas, las listillas, no lo saben, o no quieren saberlo... entonces sentí miedo, terror, un rechazo visceral, inevitable... de pronto toda ella se me apareció como una mierda, lo digo de verdad, una mujer hecha de barro y heces, con el aliento apestándole a cloaca y traté de escapar, intenté deshacerme de tremenda epidemia con faldas, pero insistió e insistió hasta que al final tuve que jodérmela con los ojos cerrados y sintiéndolo mucho... sólo una vez y nunca más... Prometo que intenté portarme mal las semanas siguientes. Todo lo mal que pude. Pero siguió llamándome, buscándome al azar por la calle, en los parques... Tuve que ser sincero. Como lo son los niños. Y se puso a llorar. Tal vez fue demasiada verdad para una sola vez. Pero dejé de verla. Se rindió. Quizá se suicidó, después de todo. No he vuelto a saber de ella. En cambio, las estúpidas... las benditas imbéciles, cabeza huecas, torpes y transparentes, maravillosas reinas sin corona... ésas son para mí, ésas no me molestan, ni les hiede el aliento ni me buscan después ni me vienen con los Cuentos de Canterbury... Dios bendiga a las lerdas de este mundo de locos. Son la sal de la tierra.  

Trátala bien (I)

 Trata bien a tu mujer. En realidad ella sólo quiere que la quieras, y si eres listo harás lo que haga falta. La Soberana Guardiana del Coño manda en casa (tú eres sólo un peón, como en la canción de Dylan). Así que trata bien a tu mujer, llévala de la mano, hazle regalos, respeta a sus papás, a sus hermanos. Acaríciale la espalda mientras duerme. Y no la contradigas más que para acabar por darle la razón (es lo que las fascina, es el secreto). A veces finge bronca, sólo para que no dude de que todavía te importa (y eso aunque no sea cierto). No dejes que ella intuya que te cansa: tiene que parecer que todavía la amas (al menos mientras no aparezca otra). Tampoco te muestres demasiado amable, no la aburras de ti, no la agotes de bueno. Ninguna quiere un ángel en su casa, aunque digan que sí, aunque te lloren. De vez en cuando sé un poco hijoputa. Es follar y joder, que son cosas distintas. Tratarlas mal a veces es tratarlas bien. El hombre ciego, estúpido, las viste de princesas y les sostiene el manto. Ellas no quieren eso. Quieren guerra. La Guerra y el Amor, como dos caras... Son más listas que tú y juegan en casa, así que tienes que intentar otra salida: tírate a la vecina, a su hermana, o al menos finge que lo has hecho, o que lo harías. Que parezca que puedes y te abstienes. Jamás es lo que haces, sino lo que finges. No des cuartel, no seas como tu padre. Que nunca esté segura, que no pueda decir: “fulano es mío”. Trátalas bien, pero bien de verdad, que es mal a veces. Y si te aburres, mándala a la mierda. Pero con elegancia, como un caballero. La estrategia mejor es dejar que sea ella misma quien decida: “te dejo”. Así tendrás algo que reprocharle, si ocurre alguna vez que vuelve arrepentida. Lo tienes todo a tu favor. A qué estás esperando.  

martes, 11 de julio de 2017

Cartas De Las Lectoras (3)


Hola, Carlos (si es que te llamas Carlos, que yo no lo creo) Ni te digo de donde soy por ahora. Voy a ir al grano, mira. Dame una sola razón para pensar que seas más que un loquillo con talento. Yo no se de qué vas y mira le di vueltas. No te pillo, eh! Al principio fue curiosidad, me pasaron tu pagina no recuerdo quien, y si quieres que te diga la verdad de entrada pensé qué estabas muy colgado, un loco asi sin más. Pero te lei más y después vi que decías cosas inteligentes, que me gustaban incluso. Eras hasta gracioso. Y lo eres. Tiene [sic] que ir a un sicologo, lo sabes, no? ¡O a lo mejor tengo que ir yo por escribirte! :) :) :) No te mando mi foto ni cosas raras de las que tu quieres, cochino. Ganatelas antes. Escríbeme algo de lo tuyo con ese estilo. Sabes que a veces me pongo un poco caliente y otras no, cuando te pones muy salvaje, que me gusta menos. Si te portas bien, hay foto. Pero otro día, sí? Antes quiero mi carta cuando me contestes. Y si me gusta hay premio. Puedo ser muy muy peligrosa con los hombre [sic].. Te animas?

Alexandra D.D.

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Hola, erotísima Alexandra. Sí que me llamo Carlos, te lo juro. Carlos, que rima con látigo, nalgada, desgarrón, beso negro y escúpeme en la boca. Ya me llamas cochino, ¡tan pronto!, y aún no te he pedido que hagas nada. Empezamos muy bien. Esto me encanta. Las mujeres como tú son como yeguas finas, gazapos inocentes que abren mucho los ojos cuando las estrenas en esto o lo otro... Llegan altivas, mirándote a los ojos como quien está segura de lo suyo, convencidas de que serán capaces de darte una lección y luego... se les corre la pose y el rímel, al segundo... En mis manos tú serías una especie de vestal primitiva y doliente, doncella fulanoide que me suplica a gritos que la vista de fiesta y la saque a hacer pis al arbusto de enfrente. No, Alexandra, mi vida, chiquitísima inocente. Nada de dar lecciones al maestro. Cuando sintieras dentro mi (tremenda y poderosa, encabritada) verga iba a pasar contigo lo que pasa con todas... ¿y qué pasa con todas? Confunden el amor con....

Gracias por tu carta (la primera de muchas, espero).

Te mando un beso largo, como todo lo mío.

Carlos Bonino

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delitosifaltas@gmail.com

El Hombre

 Chica, mentira que te sueñe por los suelos chupándome la verga o lo que sea. Mentira que no sepa que te quiero. Llevo mi corazón a un latido del tuyo y todo lo que escribo es sólo escándalo de platos rotos para que quieras acercarte y no te marches nunca y me tumbes y me cures las heridas, no me pierdas, y si llueve me tapes hasta arriba y te quedes conmigo y me abraces desnudo y me quieras tal cual, con este tajo gris que deja mancha... Yo es que soy muy gallito, pero sólo gallito, luego me puede una mujer con ganas de tenerlas, una que no se achante ni se esconda ni se mire el ombligo ni me deje dejarla ni me deje. Necesito que finjas que no sabes que lo estoy pidiendo a gritos, que me atrapes por la cola cuando pase y me encierres contigo hasta las tantas, y si empiezo a ladrar me acaricies el lomo y me cambies el agua y me entierres el morro hasta que aprenda a amarte bien, como lo hacen los niños con la teta. Me duele mucho aquí, justo en el centro, mira... fue porque fui a sacármelo de cuajo y me entró el miedo. Así que cuando grito para que te marches, estoy rezando para que te quedes. Si no lo has entendido a estas alturas...

lunes, 10 de julio de 2017

Mientras te agachas...

 Mi pequeña preciosísima de corazón lisiado, puedo leerlo en tus ojos: te lo han hecho tan mal todos esos cabrones, cómo fue que dejaste... Nadie puede imaginar lo que has pasado. Pero yo sí lo sé, yo lo sé todo. Vengo a sacarte el puñal y a clavarte la estaca, a cambiarte la vida como el pañal a un niño... Tenemos todo el tiempo y yo guardo estas ganas de adorarte, este anhelo de todo lo que tiene que ver con tu cuerpo... Vas a estar comiendo duro hasta que no me quede verga o tengan que coserte las encías.... Voy a ser tu papá y tu fulano, tu Papa, tu pope, tu San Pedro Bendito... me llevarás de recuerdo entre las nalgas como una postal, vas a encontrarme en sueños, sentirme en cada esquina, justo en el centro mismo de cada par de ojos nuevos que se crucen contigo... Sé mi putísima muñeca consentida, toda plástico y cuero, sé mi cerda fulana: cántame una canción de amor mientras te agachas y luego trágatela entera como un polo de leche, siéntela en la entrañas, removiéndolo todo, llora como un cachorro de perra entre mis piernas y júrame que nunca, nadie, en adelante... Porque eso es el amor: dar y dejarte dar, preciosa mía. Abrir los brazos, las piernas, la boca, aprender a aflojar la resistencia, ceder, saber soltar, reconocer la propia lasitud, la infinita congoja de saberse tan sola... Pero estaré contigo, en adelante, hoy te doy mi palabra: sólo aprieta mi mano, no te sueltes...

viernes, 7 de julio de 2017

Síndrome de Lacoste

 Si no puedes ser tú, entonces quiero una chiflada igual a ti, con los pelos como después de tocar un enchufe; o una pija de libro, una de estas Lacoste con cara de niña buena que luego te la croman de escándalo y a las que sus padres no dejan volver a casa más tarde de las diez, consentida y estúpida... con tirabuzones y la piel muy blanca, que no tenga demasiadas ideas en la cabeza, o que las tenga todas, que me pueda y me parta y me entierre después de violarme. Necesito una mujer que me confunda y me pierda, lo suficientemente universo ella misma para cegar el mío y así no duela la luz, la demasiada luz del amanecer interminable en el que vivo... Nací lleno de albas, de brillantes razones, las flores están todas enamoradas de mí y yo de todas ellas, si pudiera jodérmelas como una abeja, lamer la superficie del sol que me alimenta, aterrizar entre tus tetas llenas y descansar allí por unos cuantos años... Quiero pasarte por las armas bravas, despedazarte a besos, masticarte las bragas empapadas de esa sustancia tuya que es semilla y estrella, quiero tus ojos plenos, limpios, profundos, sueño tu corazón, conmigo, contra mí, tu culo abierto en pompa, como un Ojo Divino, y hacer allí las paces con la Vida... Aún sigo enamorado y he perdido tus señas. Me queda lejos todo menos tú. Y eso me está matando, mi amor mío...

Las del barquero (3)

 - Cuanto más guapa es una mujer, más -y peor- se permite el lujo de ser condescendiente (piadosamente amable) con las feas y las gordas. Me refiero a la que va por ahí diciendo que su amiga la gorda es “un cielo”.

- “La suerte de la fea la guapa la desea”. Enorme y chirriante mentira. Eso son sólo migajas para consuelo de las mujeres menos agraciadas.

- Cuando una mujer se repite a sí misma que lo importante es el interior, es que aún no se lo cree.

- Los hombres buscan una mujer con un alma bonita. Esto puede ser cierto. Pero si además está buena, muchísimo mejor. Que no os confundan los anuncios de compresas.

- Si la báscula dice que estás gorda y tu pareja no lo menciona nunca, entonces no lo dudes: estás gorda

- Aunque te haya elegido a ti, tu amiga la guapa le gusta más que tú.

- Si eres fea y él sigue contigo, entonces él mismo es feo, tu tienes dinero, está poniéndote los cuernos o todo a la vez.

- Tu interior a la mayoría de los hombres les importa lo mismo que el resultado de la fracción 0/1.

- Tú sigue pensando que te vistes “para ti misma”, como dicen en el Vogue. Mientras continúes saliendo a la calle con las tetas en el cuello, todos más que felices.

 Sigue remando, el barquero...

jueves, 6 de julio de 2017

El enigma deseo

 Es una trampa infinita: la mujer del siglo XXI quiere ser más, mucho más, algo distinto, pero está atrapada en esa obra erótica perfecta que es su cuerpo; aunque lo intenta, la mayoría no puede evitar los arrebatos de sensualidad/apelación descarada a los instintos, y al instante siguiente tal vez corre a alistarse al Batallón Feminista: “¡Necesito ayuda con mi feminidad desbocada!”, “¡Sacádmela, sacádmela!” Le ocurre a casi todas. Entonces esas mismas criaturas arrepentidas se visten con lo primero que pillan y agarran la pancarta cada último jueves del mes para plantarse en la Plaza Mayor a reclamar lo suyo. Pero en secreto... ese demonio taimado, la pose bailarina que se escapa, el ademán al estilo mein Fräulein, la caricia furtiva y demasiado poco progresista, la pulsión irreprimible surgida de lo hondo... “¡Que alguien se agarre a mis tetas y me sacuda con la fusta, por favor!”- grita frente al espejo- “¿No vendrá ningún hombre a esclavizarme?” Qué mal, qué horriblemente feo suena todo esto. El deseo de gustar, tremendo hijo de puta, os tiene a todas agarradas por las gónadas, confundidas y en un tremendo brete: ¿avanzar con los tiempos o acatar el instinto? ¿Cuántas de vosotras desearíais seguir siendo mujeres comme il faut sin perder todo lo ganado hasta la fecha? Colémonos por un momento en ese dormitorio:

(una mujer se retuerce, botones destrozados, bragas por las rodillas, va despojándose de cada prenda mientras chilla)

- ¡Nacho, querido, fóllame este culo mío de asquerosa desarrapada!

- ¡No hables así de ti misma, querida! ¡Me duele oírte decir...!

- ¡Pero es verdad! ¡Soy tu sola gran furcia! ¡Haz de mí lo que quieras! ¡Lo que quieras! Mi cuerpo es tuyo, tuyo...

 (Nacho abre el armario, saca de él unas esposas, la consabida fusta, una venda de seda...)

- ¿Estás segura de esto?- la ata por las muñecas- Pensaba que ya no...

- ¡Me he cansado de ser lo que no soy! ¡Gástame entre tus manos! ¡Como antes!

 (Su novio hace sonar la fusta, corta el aire) 

- ¿Eres una putilla, entonces?- la pone de rodillas- ¿Una putilla infiel, una cochina?

- ¡Seré lo que tú quieras! ¡Lo que digas! ¡Pero no más pancartas! ¡No más invitaciones a lecturas de Simone de Beauvoir! ¡Estoy cansada de eso! ¡Yo quiero ser mujer, sólo mujer!

Y aquí corremos un velo...

miércoles, 5 de julio de 2017

La Espina


Mi amor,
me estoy hundiendo,
tengo esta mala gana
de cosas y personas
que nada más son gente
-anticongéneres-,
ven con tu forma alada,
arráncame del suelo
el corazón, del corazón
la espina, y de la espina
el sueño.

Saudade

 Supongo que uno no se cura nunca. Lo que viene después es solamente una especie de prórroga. El corazón que te queda te lo guardas, jamás vuelves a darlo- si acaso unas migajas, por pretender que no te importa y puedes-. Durante un tiempo caminas como un muerto. Cadáver y lo sabes. Dentro no queda nada para nadie. El dolor da paso al miedo, el miedo a la desesperanza y por último te vuelves insensible, devienes salvaje, perverso, diabólico. Te comportas como un gilipollas. Y es sólo porque te ha dolido tanto... Algunas noches despiertas de sueños, sueños brutales como puñaladas, y aún te preguntas cómo pudo ella... Ya no esperas olvidar, sino sólo rehacerte y seguir caminando, convivir con esos flashes que llegan de repente y rezar por que dejen de hacerlo algún día. Y con todo, en pleno vacío tu herida es algo así como su propia medicina. Difícil de explicar. Al menos sientes algo todavía... Con los años esa especie de nostalgia se convierte en costumbre. Aprendes a llevarla, convives con ello. Incluso atisbas una luz al fondo... Pero entonces te asalta otra duda, tal vez la más terrible: ¿qué harás, cuando pase?

martes, 4 de julio de 2017

DELITO SI FALTAS, LA ENTREVISTA -SEGUNDA PARTE-

P: ¿Crees en el amor?

C: En el amor, por supuesto. Pero jamás en esa cosa gris, triste-purulenta que nos cuentan los viejos y las amas de casa...

P: Define “cosa gris y purulenta”.

C: La mentira de verte atado por contrato, la farsa del sentimiento compartido irreemplazable. Mira, esa miseria de firmar papeles...

P: ¿No estás de acuerdo?

C: Antes preferiría comerme un pollito. Vivo. Dentro del huevo. Con cáscara. En el culo de la gallina.

P: Pero has estado enamorado...

C: Te dije que sí. Muchas veces. Pero ya no lo hago como antes. Porque el amor es una facultad, ¿sabes?, como lo elástico del músculo, que se desgasta...

P: Intuyo que te han hecho mucho daño...

C: No, en realidad. Sólo que ahora mi verga decide más por mí.

P: Insensibilidad por elección.

C: Llámalo como quieras. Cena con velas, sí. Pero después follamos.

P: Parece una obsesión...

C: En absoluto. Es que mi tiempo vale demasiado. Si te dedico la tarde, vas a tener que chupármela, al menos.

P: ¿Eso es lo que significa para ti una cita? ¿Que terminen chupándotela?

C: O que empiecen. Mira, las mujeres están para follárselas. ¡Y antes de que me escupas a la cara, déjame matizar!

P: Más te vale, matiza. Y rapidito.

C: Quiero decir que sobre todo están para follárselas. A ver cómo lo explico... Tienen un coño, ¿no? La mayoría. Entonces yo no creo... de verdad, no creo que nada más importe, en el fondo, a cualquier hombre... Luego hay mujeres doctoras, fiscales, ingenieras y estrellas del deporte, por supuesto... pero si eres un tío heterosexual en la flor de la vida... antes o después vas a querer tirártelas a todas, ¿entiendes? Esa cosa está ahí, tú tienes ese coño, yo tengo esta polla que encaja de maravilla... algo como los Legos, ¿sabes?

P: Explícate mejor.

C: En mi caso, cuando hablo con una mujer..., debo de ser un caso perdido, porque siempre estoy pensando en llevármela a la cama. No importa si eres mi mejor amiga, la que me sirve los helados, la que me vende los libros, la que se cruza conmigo en la esquina... ¡mi doctora, joder! Cuando me aprieta la lengua con el depresor, pienso: ¡yo sí que tengo algo duro para ti! ¡Verás cuando te des la vuelta, con esa bata abierta y el estetoscopio...! También me pasa con las enfermeras. ¿No has notado que todas las enfermeras son preciosas? Y con las policías. Y con las azafatas. Cualquier mujer con uniforme. Creo que pasan un test. Joder, tengo que decir... que yo te atiendo cuando hablas, si eres una mujer. Te lo prometo. Pero si además puedo mirarte las tetas...

P: ¿De verdad eres tan básico?

C: Para mí no es ser básico. Mira, yo veo pelis enteras sólo por las actrices. Eso lo hacemos todos, ¿no?

P: Bueno...

C: ¿Y no es verdad que a veces vamos a visitar a una amiga enferma sólo para poder verla en pijama?

P: ...

C: Bueno, retiro lo de enferma.

P: Retira lo de amiga.

C: Cierto. No la llames amiga. Yo no tengo amigas. ¿Amigas es eso que quieres tirarte pero te acostumbras a tratar como a un colega?

P: ¿Me estás diciendo que no tienes una sola amiga en este mundo?

C: Si son amigas, me las he tirado antes.

P: Cambiemos de tema... ¿tienes una canción favorita?

C: Creo que “Brown eyed girl”, de Van Morrison... y “Good Vibrations” de los Beach Boys.

P: ¿Puede decirse que en ti hay un romántico escondido?

C: No creo que esté escondido.

P: ¿Alguien en tu vida a quien recuerdes con nostalgia?

C: Sí.

P: ¿Podemos saber su nombre?

C: No. Mejor que no.

P: De acuerdo. ¿Algún sueño pendiente?

C: Unos cuantos.

P: ¿Son sueños literarios?

C: ¿Qué es un sueño literario?

P: Tal vez editar otro libro... llegar a vivir de esto...

C: Ah, ¡pero eso no es un sueño! Sólo cuestión de tiempo.

P: ¿Cómo ves el panorama literario en la actualidad?

C: Me importa más o menos lo mismo que el pollito de antes.

P: ¿Conoces el trabajo de algún escritor novel?

C: El de Enma Wald, Sylvana Black... No recuerdo otros ahora.

P: ¿Lees lo que se hace en los grupos de Facebook?

C: En general no suelo. No tengo tiempo.

P: Algún secreto confesable...

C: Uhm. Acepté hacer esta entrevista sólo porque eres muy guapa.

P: Gracias. ¿Admiras a alguien?

C: A mucha gente. A mi madre, a mi tío, a las mujeres gordas que visten como les sale del conejo...

P: ¿Y odias a...?

C: No, no. Yo no odio a nadie.

P: ¿Belleza o inteligencia?

C: Belleza. La auténtica belleza es un signo de inteligencia.

P: ¿Y eso de dónde lo sacas?

C: Sólo es algo que suelo decir. A ellas les gusta. A las tontas las hace sentir importantes.

P: ¿Sabes que muchas mujeres piensan de ti que eres un cínico?

C: Ahí estás siendo amable. Lo que piensan es que soy un cretino, miserable, egoísta y gilipollas.

P: No iba a decirlo yo...

C: Ah, yo también lo pienso de ellas. Pero en general procuro que no lo descubran hasta el día siguiente...

(CONTINUARÁ EN UNA TERCERA PARTE CON VUESTRAS PREGUNTAS; PODÉIS DEJARLAS EN LOS COMENTARIOS DE ESTA MISMA ENTRADA O ENVIÁRMELAS A:

delitosifaltas@gmail.com

¡GRACIAS!)