jueves, 13 de julio de 2017

Entre vosotras y yo (II)

 Entre vosotras y yo... lo que creo es que el modelo de pareja no funciona. Funcionó (y habría que ver de qué manera triste) para nuestros abuelos, para nuestros padres algo menos y a los que nacimos entre los setenta y los ochenta ya no nos convence. Por no hablar de las generaciones más recientes. Elegir a una sola persona, un único ser humano con el que encerrarse bajo el mismo techo durante los próximos treinta o cuarenta años es de locos. De locos e imbéciles. Negarse así a todo el resto, cerrar las puertas. Comprometer la propia sexualidad de esa manera. No hay cuerpo que aguante un examen tan largo. Y así nos va. Sesenta y pico por ciento de divorcios en España. Un porcentaje elevadísimo de hijos ilegítimos por todas partes. Frustración, inapetencia, hastío, hartazgo y resentimiento soterrado. Porque no os aguantáis el uno al otro, tremendos mentirosos del feliz amor fingido. Pero aunque a la deriva, el barco debe ir... Y por cada pareja que se atreve a romper, hay otras doscientas que están firmando los papeles ahora mismo. Todo tan comme il faut. Porque lo dijo el abuelo. Porque tus padres lo hicieron. Porque siempre lo imaginaste de esa forma. Porque eres retrasado con honores. ¡Elegir a una sola persona! Ya tengo comprobado que, salvo casos de idiocia profunda, la compatibilidad se desvanece con el tiempo. Y es lo justo y normal. Qué esperábamos. Claro que todos conocemos a la típica pareja de cretinos que aún después de quince años parecen conejos... pero basta sentarte con ellos dos minutos para certificar que no dan para más. De verdad, haced la prueba, dejad que os cuenten. Descubriréis que ella suele ser estúpida y él un tremendo dependiente emocional. Y a a la inversa. Vergüenza ajena. Luego está la inversión realizada, que ésa es otra: en esperanzas, capital... más la cuestión de los hijos. Así que no es amor, vuestro amor, es cobardía. Es un adónde coño voy yo ahora sin ella. Qué será de los niños y de mí, si éste se larga... Todo muy triste y sórdido. Como una peli mala. Y así se aguantan carros y carretas (humillaciones y maltratos varios). ¡Bravo, tortolitos! Pero aún hay esperanza. ¿Habéis observado lo que pasa con las divorciadas de mediana edad? Y me refiero a ellas porque el cambio es más notorio. Durante un tiempo son las más perfectas folladoras y están felices, felices, felices... ¿Hombres? ¡Lejos de mí! Y así da gusto. Es como si aprendieran. De hecho aprenden. Locas porque las saquen de paseo, pero sin compromiso, que ya tuvieron bastante con lo suyo. Maravillosos ejemplares de empoderamiento espontáneo, desinhibición y exuberancia animal. Quizá un poco más viejas, pero es el precio a pagar. Con treinta estaban ciegas. Se las comía el instinto. Y eligieron -mal-, como la mayoría. Tremenda cura a base de jarabe de experiencia. Con un hueso de amor en la garganta. 

 Tomad nota.

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