sábado, 1 de julio de 2017

Mi hermosa imbécil

 Hay algo en las mujeres ricas, por ejemplo... una cierta clase de endogamia... ricos con ricas, ricos con modelos... las mujeres de esa extracción quizá no salgan muy listas, pero salen hermosas. La primera generación de mujeres hermosas sí es por lo general inteligente: eligen al potentado, al magnate y siguen adelante con sus sueños. A partir de la tercera (generación) comienzan a aparecer la abulia y la estupidez, pero aún se conserva la belleza en todo su esplendor. Y yo admiro esa clase de belleza. La belleza vacía. Creo que en cierto modo es lo mejor del mundo. Nada de caras corrientes en el supermercado, mujeronas agostadas por la vida, llenas de arrugas antes de los cincuenta... La simple normalidad es lo más aburrido del mundo: tu pareja es normal, sólo normal, y la quieres por eso... Podéis iros al carajo con vuestro aburrimiento. Prefiero una loca con cara de ángel. Incluso si es idiota, no me importa. Mucho mejor. Me encanta un cuadro que me hace sentir cosas. Así una mujer. No quiero que lea libros. No espero que me recite la tabla del nueve: con que me llene la vista es suficiente. Algún día compartiré mi vida con una hermosa imbécil. Y será lo mejor que me haya pasado nunca.

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