domingo, 16 de julio de 2017

Sólo una mujer

 Una mujer es sólo una mujer. Muy al fondo de todo sabes que no es culpa de nadie o sólo tuya. Cada vez que la recuerdes entre flores deja pasar su imagen, acuérdate del grito y el portazo, de las noches a solas con ella- casi podía escucharse el llanto de la luna-, una sima tan honda entre dos cuerpos... Cuando no queda nada, no queda nada más que todo lo que falta. Una mujer es sólo una mujer y un hombre es sólo un perro. Tenemos siempre esa querencia ciega por la apuesta más alta... y al terminar nos llena siempre la boca un cierto gusto a muerte. La herida de la experiencia. Pero la herida es sólo la parte más pequeña, nunca es el tajo en sí, sino el recuerdo, lo que hacemos con ello: eso es lo que nos mata. Una mujer es sólo una mujer y un hombre es sólo un niño. El amor es un hambre y un arma. La carga de profundidad llega después, una muerte más tarde. Sigues contando días, cumples vida. Con el tiempo aprendes a sentir como a atarte los zapatos, cada vez lo haces mejor, que significa peor y de forma más triste, como cuando te quedas sólo por no irte o te escondes... para que te encuentren.

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