miércoles, 9 de agosto de 2017

Rapunzel


Para la que aún me debe...

 Pero usas tu belleza como un arma: haces de flor de invierno, de princesa, y vas sembrando indicios como espinas... Cuando todo lo que quiero es disfrutar tu cuerpo, me lo hurtas y te escondes y te pierdes, igual que si tuviese que pujar por ti, como si fueras la última fruta del cesto. Hazlo más fácil, baja las defensas. Si sólo finjo, y tú lo sabes, no hay engaño. Y mientras tanto me mata esta espera. Déjame entrar en ti, no levantes más diques, no retengas, no apures, no me jodas. Toma lo que te traigo. Haz mi felicidad, por esta sola vez -y luego nada: ni contratos ni deudas ni tragedias-. Me tienes deshojando margaritas, soñándote desnuda en el espejo, quemándome las palmas de las manos...  

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